En un cerro a pocos kilómetros de la ciudad, dentro del concejo de Argandoña -37 habitantes- se alza el Santuario de Estíbaliz, un lugar muy bello y de gran significado histórico y vivencial especialmente para los alaveses y alavesas de la Llanada y ‘los vitorianos de siempre’.
Este monumento románico -el más importante de Euskadi- es una de las señas de identidad de Álava, la obra señera de los alaveses formada por la iglesia medieval y el monasterio. Santa María de Estíbaliz es la patrona de la provincia desde 1941, testigo de miles de bodas y otros hechos que han vivido los alaveses a lo largo de su historia.
Estíbaliz es también un lugar conocido por los senderistas porque en esta colina -a 9 km de Vitoria- coincide un ramal del Camino de Santiago, la Ruta del vino y el pescado y el antiguo trazado del trenico vasco-navarro.
Actualmente el santuario tiene además una fonda con terraza, muy agradable para tomar algo y dejarse llevar por la tranquilidad y quietud del lugar.
La imagen de la Virgen de Estíbaliz
Pequeñita y de colores, ¡guapísima! está muy restaurada, con la cabeza, las manos y el niño reconstruidos en el siglo XIX. Es la típica Andra Mari medieval con influencias bizantinas y por eso aparece sentada, como símbolo “del Trono del Señor”. La escultura de la Virgen, destrozada posiblemente por los franceses, tuvo que ser trasladada durante un tiempo a la parroquia de Villafranca. Fue la época en la que la iglesia se convirtió en una cuadra.